martes, 11 de agosto de 2009

Libros de Fish


La Filosofía Fish proviene del libro Fish! dónde se contaba la historia de los beneficios de implementar la forma de trabajar que se empleaba en la famosa pescadería Pike Place de Seattle.

Título: "Fish!"
Autores: Stephen C. Lundin, Harry Paul y John Christensen
Fecha Publicación: 2000.
Sinapsis:
Mary Jane Ramirez ha sido nombrada gerente del “basurero de energía tóxica”, departamento en crisis temido y odiado por todos. Allí todo se atasca o retrasa, los empleados siempre están desanimados y poco interes ados. Ramirez debe encontrar nuevas soluciones o fracasar como lo han hecho sus predecesores.

Durante sus almuerzos, Mary Jane descubre una pequeña pescadería, donde el ambiente de trabajo es completamente distinto. Los empleados se divierten, los clientes están encantados y en consecuencia, venden más pescados que nadie.

Los pescaderos-consultores le ayudan a Mary Jane a descubrir los cuatro secretos para crear ambientes positivos y productivos:

  1. Siempre se puede escoger cómo hacer el trabajo
  2. A jugar: se puede divertir mientras se trabaja
  3. Alégrele el día a los clientes: comprométalos
  4. Esté siempre presente: empleados comprometidos
Esta poderosa fábula comenzó como una película orientada a la capacitación de gerentes; posteriormente vino el seminario del mismo tema. Pero más que un libro, video o seminario, es
una filosofía de vida: se puede ser exitoso y serio sin dejar de ser divertido y disfrutar lo que se hace. Esta filosofía tiene cabida a nivel personal, familiar, escolar y laboral.


Dicho libro fue un éxito de ventas y referencia en management a nivel mundial y se publicaron 2 libros más directamente relacionados titulados Historias Fish (2002) y Más Historias Fish (2003).


Colgamos unos resúmenes de los 3 libros encontrados en resumidos.com para animar a todo el mundo a que los lea. Se pueden descargar pinchando en los links de debajo:


jueves, 6 de agosto de 2009

El concepto Menorquina

Hace unos años me dejé caer por Mallorca para ver a un amigo (Jordi).
El viaje tuvo muchos momentos que han calado hondo en mis recuerdos, pero sin duda alguna la moraleja del cuento mallorquín fue sin duda “el concepto menorquina”.

Mi colega, me recibió en el aeropuerto en menorquinas; me sacó de fiesta a la media hora en menorquinas; me llevó a la playa en menorquinas; fuimos a jugar a vóley playa en menorquinas; fuimos a pescar en menorquinas; nos comimos el pescado en menorquinas…
Es decir, que no creo que comprenda su vida en la isla sin sus menorquinas. Normalmente en la península se las había visto un par de veces, pero la historia de ese verano la protagonizamos tres, las menorquinas él y yo. ¡Si pudieran hablar! (después de 3 meses sin quitárselas casi lo podrían hacer).

El caso es que estaba en una de esas fases que necesitas que tu vida se ralentice un momento y puedas ver el paisaje para ver por dónde vas y cuál es la próxima estación.
“El concepto menorquina” me enseñó unas lecciones muy importantes:

  1. Aprovecha al máximo las posibilidades que te da tu entorno, tanto de día como de noche.
  2. No fuerces la situación, deja que fluya, si hay que ir se irá, pero si no pues aquí nos quedamos.
  3. Detrás de una cosa va otra, y te puedes adaptar a todo lo que venga: ¡NO PROTESTES!
  4. Y sobre todo... ¡Deja de tocar los cojones ya y relájate, nene!

Desde ese verano en cuanto hace un poco de calor me calzo unas menorquinas y no me las quito hasta de me puedo calzar unos esquís.

¡Lo único que le faltó fue presentarme a unas menorquinas!

miércoles, 29 de julio de 2009

Y se me apareció la… motivación


Existen 2 tipos de motivación en función de dónde provengan los estímulos.
Si dichos estímulos provienen directamente de la actividad a realizar son intrínsecos, sería por ejemplo cuando alguien lee una novela simplemente por el placer de leerla, y no por ganar más vocabulario.
En cambio si los estímulos provienen de un elemento secundario, es decir, que realizamos una actividad o acción porque como consecuencia ocurrirá lo que realmente nos motiva, se llama motivación extrínseca; por ejemplo comer verdura para adelgazar, no porque me apetezca comer verdura.


Hace poco con David reabrimos un debate sobre la religión y la ética. En función del tipo de motivación se puede afirmar que:
Son mucho más valiosos los valores de un ateo que de un creyente, ya que lo importante son las buenas acciones, y los de un ateo son provenientes de motivación intrínseca, pero los de un creyente no se puede saber, ya que los impone la religión que practica, en función de unas leyes y consecuencias.


Y digo yo, si al final Dios existe, acogerá antes en el cielo a los que hicimos el bien porque entendimos por qué se hacía y porque queríamos, que no a los que lo hacían por ganarse una parcela divina o no pasar mucho calor el resto de la eternidad.

Vamos, que al final todo es cuestión de motivación. ¡TODO! Escoge tu actitud. Estate presente.
Si te interesa saber más sobre religión recomiendo: http://nuevasleyes.blogspot.com/search/label/religi%C3%B3n

Bufarse la pocha

Hace un tiempo David escribía una entrada sobre el movimiento slow, pero lo que no conocía era el noble arte de “Bufarse la Pocha” que en Huesca practicamos con unos amigos.
Es un concepto que resulta algo ambiguo y poco concreto al explicarlo pero que cuando surge se materializa e identifica claramente.

- ¿Qué hora es?
- Las 17:30
- ¿Cuánto llevamos aquí?
- Pues no lo sé.
- Vale
Y siguieron allí 2 horas más.

Básicamente el acto de “Bufarse la pocha” se basa en los siguientes pilares:

  1. No tener un objetivo concreto, sólo bufarse la pocha.
  2. Se va improvisando a cada momento, debe haber “Flow”.
  3. Es mucho mejor en compañía, pero incluso solo puede sentar muy bien.
  4. No es cansado, para nada, se realiza con metabolismo basal. Las actividades que complementen el acto de “bufarse la pocha” no deben suponer esfuerzo alguno, ni alterar el estado del practicante en exceso.
  5. Hay que estar despierto.
  6. No importa el tiempo ni el lugar.
  7. No confundir con perder el tiempo, ya que no lo pierdes, te “bufas la pocha”.

Muchos jubilados y parados lo practican, pero tiene mayor mérito cuanto menos tiempo libre tienes.

¿Te has bufado la pocha hoy?
Queda en una plaza con una amistad. Espérale sentado con unas pipas, o cacahuetes, chucherías… Cuando llegue hablad de lo que surja. Así hasta que os entre hambre o sueño y no os quede más remedio que ir a cenar o a dormir.